Sin embargo, nadie podrá evitar el llanto ni la tristeza. Pues las pasiones lo exigen, necesitan de esos golpes para lograr el retemple, el estoico resurgimiento de las demostraciones afectivas aún en las peores situaciones. Ya conoce esta situación. Le ha tocado imponerse y vencer, como también ha caído deportivamente. Mas nunca ha quedado solo. Siempre ha sido acompañado por sí mismo, por ese Lobo colectivo resurgente, inclaudicable que día a día muestra y demuestra que la adeversidad no lo vence, lo retempla.
El gran Néstor Basile ha sabido decir que el descenso hace bien, que realza y reafirma a una hinchada, que le exige ese plus que siempre ha comparecido cuando de Gimnasia se trata. Es díficil aceptarlo, todos queremos estar en primera. Quizás aún más difícil es desoír a un valuarte como lo fue el Ronco.
Hemos sufrido mucho, como toda la vida. Hace tres años que peleamos por la permanencia, y hemos mantenido la categoría. Puede suceder otra vez, la hazañas son posibles y más posible si se está unido y concentrado.
Es pueblo, es barrio, es amor y alegría. Pierde como todos, llora como pocos, alienta como nadie.
Vive su su pasión incondicionalmente, en cualquier momento, en cualquier lugar, en cualquier situación.
Es un hecho social difícil de repetir, difícil de explicar. Simplemente es único y colectivo.
Genera lo impensable, demuestra lo imposible, justifica lo indefendible.
Representa lo mejor, lo más pupular y digno, lo más humilde y hermoso.
Es decano, es pasado, presente y futuro. Es ese cuadro chico que es humilde entre sus pares, que no respeta a los poderosos y que se iguala con los grandes y supera a los mejores.
Que nunca abandonó, que jamás claudicó ante las adeversidades, que nunca dio una lucha por perdida. Que ha sido derrotado y tantas veces se paró, que tantas veces volvió y presentó lo que tiene.
Quizás cambie de categoría, quizás deba enfrentarse con equipos sin hinchada, quizás le toque perder lo que había ganado.
Pero hay cosas que no cambian, que se han ganado y que no se perderán, que en todo momento serán defendidas por la historia y por el presente azul y blanco.
Es esa identidad, esa pertenencia, ese sentimiento, esa pasión incomprendible.
Eso que no faltará
Eso que estará siempre
Gimnasia
Gimnasia por siempre