2.2.12

Hoy la República Argentina atraviesa uno de los mejores estadíos de su historia. Con el crecimiento más importante en la misma, se genera una adhesión y compromiso popular de parte de los sectores más humildes de la patria en defensa y en pos de un desarrollo profundo de este proceso de recuperación nacional.
Con dos de los más brillantes estadistas que ha dado el país como referentes, en tierra y en el cielo, el pueblo siente que es el momento, que las circunstancias están dadas para ir por todo.
Se logró hacer oír el grito desde el barro que decía “no estamos muertos, vamos por más.” Con la convicción en alto gracias al gran esfuerzo personal y colectivo que desarrolló Néstor Kirchner que recuperó a la política como herramienta del cambio que, como dijo en su asunción, es el nombre del futuro. Así lo fue, todo cambió, abundantes números hay para demostrarlo, pero sobre todo es en la convicción férrea y pujante de la juventud maravillosa la que da cuenta de cómo se puede defender un estado que te protege, que te impulsa y abre puertas. Recordamos entonces el fatídico 2001, los pibes que tiraban piedras, y morían por la represión del sistema que vaciaba el país y robaba los sueños de más de una generación. Hoy esos jóvenes son parte, tienen el orgullo, el honor y la enorme responsabilidad de defender lo que han recuperado, lo que les ha devuelto el pueblo. Pueblo que como tantas veces en la historia de la Argentina se ha puesto al frente de los cambios, de las rebeliones y ha dado la vida para lograr una patria justa, libre y soberana como lo ha aprendido de aquellos magníficos años con el General y Eva Perón.
Todo está en nuestras manos. Tenemos la responsabilidad, el deber de continuar, con inteligencia, con nuestras mentes en y no sobre el pueblo, este movimiento que siempre victorioso, ha puesto la cara para sufrir los más sangrientos golpes y los más crueles embates económicos.
Hay errores, hay contradicciones, hay muchas cosas por cuales luchar, muchos horizontes que debemos alcanzar y mucho lastre que aún debemos desechar.

Esta es la oportunidad.

2.1.12

"Supongamos que sos de estudiantes, que sos radical o trotskista." dijo. "¿No te parece que...", "No lo sé." interrumpí.

Si fuese de ese equipo, si tuviese esas ideas, no sería yo.
No lo sé, realmente no lo sé. No sé qué pasaría con esa persona. Quizás... no. No lo sé.

Solo sé que esa persona no sería yo. Sé quién soy, sé que mal o bien, lo soy. Soy hincha de Gimnasia, soy peronista. Alguien idéntico a mi, que esté en ese lugar por alguna casualidad, carecería de esa identidad que conforman y generan esos sentimientos. No sé si estaría en ese colegio, si me iría bien, si jugaría al fútbol, si fuera arquero. Y aún si lo fuera, seguiría siendo otro.

No pienses en mí sin mis pasiones. Si es así, no pienses en mí. Pensarás en otra persona.