Se suspenden las actividades literarias del blog por dos semanas aproximadamente
No me extrañen
Suerte y buenas vacaciones
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No me extrañen
Suerte y buenas vacaciones
Eso del espíritu navideño de esperanza, solidaridad, etc es un verso. Uno no se siente bien, alegre o satisfecho porque "vino" Papá Noel o no, porque el nacimiento de Jesús invade nuestros corazones.
Primero que los que no creemos en Jesús más que como una figura terrenaltambién nos sentimos bien y no es por eso. No se otras personas, pero yo el 24 a la noche me sentí bien porque estabamos todos juntos, nos cagamos de risa y casi rompemos un vidrio de un corchazo.
A mi eso me alcanza, no necesito de un gordo con esos colores feos riéndose ni un padre nuestro para estar bien, y eso a me pone feliz.
Gracias y feliz navidad. :)
Señores:
En el 2012 no se va a destruir el mundo. El calendario maya en realidad indica que lo que va a pasar es un cambio radical en el orden del poderío global, es decir, el hemisferio sur, los pasíses en desarrollo y los llamados países del tercer mundo van a pasar a tener el control y poderío que tienen actualmente los países centrales.
La idea de que va a ser una catástrofe natural que destruirá la tierra fue acuñada justamente por los países centrales para negar la posibilidad de que pierdan poder sobre el globo.
Atenti, loco.
No se coman cualquiera.
Quizás la felicidad misma no se encuentra. Encontramos aleaciones, cosas parecidas, afectos, alegrías. Pero no la felicidad en su total pureza. Quizá la felicidad no se encuentra sólo se busca, por eso nunca aparece rápido. Los que dícense dichosos por poseerla lo son, pero no la tienen porque siempre hay algún factor que no lo permite.
Quizás la felicidad pura se encuentra en la búsqueda. Y la felicidad llega cuando creemos que la enconctramos.


Mi pasión no tiene títulos. Mi pasión casi se va a la B. Mi pasión se fue a la B. Mi pasión perdió 7 a 0. Mi pasión fue desterrada de su casa durante 3 años. Mi pasión tuvo traidores. Mi pasión tuvo defenestradores. Mi pasión perdió campeonatos increíbles. a Mi pasión le falta gol. a Mi pasión la cargan. Mi pasión tiene una propaganda amarilla. Mi pasión está en descenso directo. Mi pasión no encuentra el camino.
Mi pasión es LA Pasión
y no la cambio por nada

Estaba ahí, a sólo unos pasos, ahí. Como esperando que fuese y comenzara a hablarle. Y así lo hizo. Tiró sus miedos, temores y vergüenzas y fue. No sabía que iba a pasar, podría ser el mejor día en su vida o podría devenir en una catástrofe que lo haría motivo de burla para sus amigos, enemigos, allegados y ajenos. Per fue. Fue y le habló. Parecía ser ella.
Comenzó entonces a hablar, a intentar entrar en esa hermosa fantasía que tenía ante sus ojos y que había esperado tanto tiempo.
Mediante temas coloquiales, burdos y cursis, se estaba acercando. Y pensar que tantas tardes había pasado preparando discursos de todo tipo para esa ocasión.
En ese momento nada más importaba. Ni sus amigos tratando de romperle la ilusión, ni ninguna otra chica con vestidos más cortos que la que tenía enfrente. Absolutamente nada lo iba a sacar de esa situación casi alucinógena que lo envolvía y que daba fe de la cantidad enorme de sentimientos que puede tener un ser humano.
Cuando ya se encontraba en el cenit de la pasión y las sensaciones más fuertes de quizá toda su vida, se acerca un amigo que le dice:
-Che, ésa no es. La que vos buscás está allá. - y señala a una chica de falda corta que bailaba borracha en la otra punta del salón.
En efecto, era esa la que esperaba. Había sido enamorado por otra mujer que había logrado atraparlo en las preciosas fibras de su vestido y sus cabellos negros como la noche. Ante este incómodo momento ella lo miraba fijamente a los ojos como diciéndole "no te vayas, yo estoy acá". Creo que nunca se sintió más feliz. Estaba haciendo la mejor elección de su vida y lo sabía, estaba seguro de ello.
Le sonrió, y le dijo a su amigo que esperaba:
-Dejá, hoy mi sueño es ella.

Matías Pérez Acuña, de la 8va. de Vélez Sarsfield

Aquí, el hincha agita el pañuelo, traga saliva, glup, traga veneno, se come la gorra, susurra plegarias y maldiciones y de pronto se rompe la garganta en una ovación y salta como pulga abrazando al desconocido que grita el gol a su lado. Mientras dura la misa pagana, el hincha es muchos. Con miles de devotos comparte la certeza de que somos los mejores, todos los árbitros están vendidos, todos los rivales son tramposos.
Rara vez el hincha dice: «hoy juega mi club». Más bien dice: «Hoy jugamos nosotros». Bien sabe este jugador número doce que es él quien sopla los vientos de fervor que empujan la pelota cuando ella se duerme, como bien saben los otros once jugadores que jugar sin hinchada es como bailar sin música. Cuando el partido concluye, el hincha, que no se ha movido de la tribuna, celebra su victoria; qué goleada les hicimos, qué paliza les dimos, o llora su derrota; otra vez nos estafaron, juez ladrón. Y entonces el sol se va y el hincha se va. Caen las sombras sobre el estadio que se vacía. En las gradas de cemento arden, aquí y allá, algunas hogueras de fuego fugaz, mientras se van apagando las luces y las voces. El estadio se queda solo y también el hincha regresa a su soledad, yo que ha sido nosotros: el hincha se aleja, se dispersa, se pierde, y el domingo es melancólico como un miércoles de cenizas después de la muerte del carnaval.
Eduardo Galeano
Si quieren una buena entrevista a Galeano entren a www.radiografica.org.ar