Este comentario me lo debía desde el épico encuentro ante Estudiantes. Con las palabras que van a leer, abarco dicho partido y el del día de la fecha.
En estos momentos, uno recuerda la famosa frase "una imagen vale más que mil palabras". Porque en estos momentos las palabras sobran, los rezongos se convierten en versos y los versos en canciones que atiborran nuestras gargantas y hacen temblar hasta la rata más muerta que pueda haber en el último tablón de la piojera de 1 y 57. En estos momentos los apáticos rojos reaccionan y se convierten en hermosos azules y dan vida a un pobre pedazo de tela que se encontraba esperando en las largas limusinas de las personas que no se dan cuenta que su vida como hincha merece pegar un giro y abandonar esa falta de personalidad que tienen frente a un bombo. En estos momentos los publicistas comprenden que los carteles no deben existir ya que la muchedumbre deja de prestarles atención y comienzan a mirar a esas increíbles banderas azules y blancas. En estos momentos los padres se abrazan con los hijos, los novios con las novias, los cartoneros festejan reboleando su frazada tras esa radiesita a la que hay que hacerle antena humana para lograr escuchar a Daniel Varinaga con su eufórico grito que parece terminar pero empieza de nuevo y con más fuerza una y otra vez. . En estos momentos la voz del estadio es ignorada con gritos que aturden a los camarógrafos y hacen aplaudir con una pícara sonrisa al bebe siente como el pecho de su madre late cada vez con más ligereza. En estos momentos Guillermo Barros Schelotto sale por la calles de el país del norte a tocar bocina ante la extraña mirada de los obesos transeúntes. En estos momentos Cristina Fernandez pide unos momentos en su reunión para ir al baño y desahogarse en festejos como nunca lo puede hacer en el Salón Blanco de
En este momento mi conciencia me indica que estoy abusando de la paciencia de mis lectores y que es imposible enumerar todo lo que uno siente cuando juega Gimnasia.
DALE LOBO