28.11.09

El Bosque



¿Quién dijo que un estadio tiene que tener grandes bandejas, cómodas butacas, lujosos palcos para ser el más adecuado?

El estadio, la cancha, la tribuna es tu casa, uno siempre quiere que se vea bien pero no la cambia por ninguna otra. Por más defectos que tenga, es tu casa y es lo que querés y lo que te hace estar bien y cómodo a tu manera.

Irse de tu estadio es como si viniera alguien y te dijese: "Mirá, te vamos a cambiar a tu vieja por un robot-madre que va a verse mejor, va a cocinar mejor, te va a hacer la tarea, te va a conseguir lo que quieras." Todo bien, pero... tu vieja es tu vieja y vos vas a rechazar esa oferta.

Con el Bosque pasa eso. Nos metieron en un estadio gris, un estadio trucho, donde la tribuna esta lejos de la cancha, un estadio que no mete presión. 

Lejos de poner excusas digo que allí perdimos por muchos goles el clásico y fue donde se llevaron a cabo las peores campañas de Gimnasia en los últimos 20 años. En el Bosque habíamos pasado 10 años sin perder un clásico de local.

Yo quiero ver al Bosque completo, pintado, azul y blanco, bien construido, pero quiero ver el Bosque, no otra cosa, quiero ver los árboles atrás de la tribuna, quiero ver la techada, quiero ver a la 22 saltando en los paraavalanchas, quiero ver esos 85 años del Juan Carlos Zerillo, quiero estar con mi viejo abrazándome abajo de la ochava, quiero ver a los pibe colgados del alambrado, quiero ver el telón tapando cabezas, quiero ver al Gato Sessa gritando los goles de frente a la tribuna.

Yo quiero ver, llorar, reír, sentir, amar el Bosque.