31.8.10

Juan sale de su casa para ir a la estación. Olvida la dirección y regresa a su casa.
Juan sale de su casa para ir a la estación. Olvida cómo llegar y regresa a su casa.
Juan sale de su casa para ir a la estación. Olvida el horario del próximo tren y regresa a su casa.
Juan sale de su casa para ir a la estación. Olvida el precio del boleto y regresa a su casa.
Juan sale de su casa para ir a la estación. Olvida cuál es su destino y regresa a su casa.
Juan sale de su casa para ir a la estación. Olvida dónde queda a su casa y regresa a su pueblo.
Juan sale de su rancho para ir a la estación. Recuerda todo y regresa a su rancho.
 
Multitudes salen de sus casas para ir a sus pueblos. Olvidan sus raíces y vuelven a sus casas.

29.8.10

No olvido ni perdón

30.000 compañeros detenido-desaparecidos presentes

26.8.10

Where are your majesty?¨

25.8.10

Nunca dejes de escribir.

20.8.10

Mala semana

18.8.10

Un relámpago aislado irrumpe en la tranquila noche de invierno. Ilumina a su paso el inmenso cielo que actúa de fondo para la poética silueta de una pequeña casa campestre rodeada de árboles en algún lugar de la nada.
Mira por la ventana sin alcanzar el rayo que divide en dos el firmamento y se vuelve hacia la pava que ya hecha humo avisando que el agua está lista. Ceba unos mates para él y su compañera que hacen la sobremesa luego de una humilde cena de puchero. Comienzan a sonar de a uno los timbres vecinos hasta dar en el de su casa.
-Vamos. -dice ella.
Él la mira fijamente con ojos tristes apoyando el mate sobre la mesa.
-No quiero.
-Vos sabés que yo tampoco. -se acerca y toma su mano mientras lo abraza con la mirada.- Vamos.
Cargan en sus hombros sus mochilas y comienzan a caminar mirando de reojo hacia el umbral que no han de volver a ver en mucho tiempo o tal vez nunca.
Un auto los espera a la vuelta de la esquina. Es azul oscuro y está conducido por un hombre que se arropa con toda prenda que encuentre para hacerle frente al frío. Ellos se acurrucan abrazados en el asiento trasero. Derraman una lágrima que rápidamente enjugan con su antebrazo. Arranca en medio de la oscura calle mientras unas pocas cuadras detrás se puede escuchar como un patrullero estaciona frente a la casa abandonada.
La ruta está seca pero no tardará en empaparse. Miran a través del vidrio empañado como se reiteran los destellos explosivos cada vez más lejos. Ella atiende como pasan los faroles a su lado haciéndola dormitar. El conductor no los ha mirado en ningún momento. Sólo ha reparado en el camino anterior y siguiente atento a cualquier inconveniente que velozmente deberá ser solucionado.
Luego de un par de horas de viaje. El chofer los despierta violentamente y les indica el camino de tierra que deberán recorrer a pie.
El barro les llega a los tobillos y el cansancio los detiene un momento.
Por fin llegan. Dentro sólo hay una cama dura y una mesa con dos sillas encima. Dejan las mochilas a un costado y se acuestan pegados para contrarrestar el gélido aire que los rodea.
Duermen un unas pocas horas.
El sonido de una sirena se hace escuchar a lo lejos y toma fuerza a medida que se acerca. Pronto ya está en el lugar. El portazo de la patrulla hace eco.
-Estan aquí. -dice llorando.
El amanecer irrumpe en la tranquila madrugada de invierno. Ilumina con su llegada el inmenso cielo que actúa de fondo para la poética silueta de una pequeña casa campestre rodeada de árboles en algún lugar de la nada. 

Para mi eres un ventrilocuo para el circo del sistema. Para ti soy un artículo imposible de cifrar en la faena.¨

17.8.10

Mi memoria te busca y te busca,
siento tu presencia como si estuvieras acá
en esta noche pregunta sin más preguntas
y las respuestas que sé que no van a llegar.

Porque el pasado se aparece como presente
aunque sepamos que no vuelve mas
y en un delirio converso con vos frente a frente
y tu imagen se rompe contra mi realidad

La vida no ofrece ninguna seguridad,
no verás su cara, anda disfrazada.
Porque lo absurdo no tiene porque pasar,
pero a veces pasa, pero a veces pasa.

16.8.10

Si una dictadura es una revolución, se justifica. Si no es una revolución, entonces es una dictadura, y nada más. Apenas eso, lamentablemente eso.


John William Cooke

15.8.10

Complica las cosas, se dirige con ciertas intenciones que fueron aceptadas por un lapso corto -pero no por eso menos intenso- de tiempo que sucedió ya hace varias estaciones.

Sorprende la increíble necesidad de llamar su atención, más allá de si esto solo lo beneficia a él y no a su situación personal y de desición que es lo que realmente debería importarle.
Plantea un cambio muy drástico e importante que es ínfimamente viable en la paradigma actual que es la más estable y fructífera que ha tenido. ¿Me entiende?
Prosigo.
La nada (si bien nunca es demasiado aconsejable) es un buen recurso ante esta coyuntura, siempre y cuando no sean pasados por alto ciertos frenos que se le deben imponer para no dificultar la capacidad de acción o inacción ante los constantes e irritantes, pero sin dejar de ser halagadores e interesantes, comentarios.

Si habla de un mañana. EL mañana es la construcción sustantiva más metafórica que conozco puesto que siempre termina teniendo un límite mínimo de aproximadamente seis meses.
Todos sabemos que en seis meses puede suceder cualquier cosa, sin embargo (anunque esas cosas sucedan) suponemos y esperamos que el paradigma continuará como se lo conoce en este momento -descuento que se van a producir algunos cambios para bien o mal-.

Que el mañana que propone llegue, depende casi exclusivamente de estos cambios que se puedan llegar a suceder para bien o mal (la segunda posibilidad sería la más esperada si quiere que el mañana siga vivo).

La seguridad
Es asombrosa la seguridad que intenta presentar. Si realmente conociese a fondo la situación (que tal vez lo hace) advertiría que su frondosa seguridad se desmorona casi por completo (obviamente no del todo).
Finalizo con una analogía un poco burda que hace segundos fue generada por mi soñoliento cerebro:
A Seguro se lo llevaron preso. Si se pagó la fianza deberá esperar condicionado hasta que comience un juicio donde la principal testigo deberá ir escoltada por una seguridad que la proteja de posibles avances del imputado y del nuevo procesado que paradójicamente llevaría el nombre de Ex.

Perdón por la escritura tan rebuscada :)

Quizás la tristeza, no la depresión, no la angustia, sólo la aflicción. Sólo la pena.
¿Es una boludez?

No lo creo. Si estoy así no puede serlo. Por lo menos para mí no lo es.
Cómo algo tan simple pero al mismo tiempo profundo puede calar tan hondo en una persona. No soy el que está peor. Mucha gente que forma parte de esta religión está como yo o aún peor.

Ya va a pasar. Esto no va a seguir así. En algún momento se tiene que dar. Ojalá se a pronto. Deber ser así.

Hay cosas peores, que también me ponen triste. Pero en este momento. Este penar hace confluir todos mis problemas en este artículo que ojalá alguien lea y comprenda.

Mañana voy a estar bien. Porque no me puedo permitir que esto suceda. Tengo más cosas por las cuales preocuparme y que mi acción las puede solucionar o simplemente darmelas a entender.












GIMNASIA, sos demasiado.

Creo que estuve bien

13.8.10

Será una buena medida para saber si estoy haciendo bien lo que quiero hacer bien.

11.8.10

Tengo varias cosas que pensar, no sé cuál es la más urgente. Creo que todas o ninguna. Realmente no tengo ganas, pero sí las tengo de sacarme de una vez mis pseudoproblemas. No estoy mal, las cosas andan bien (lamentablemente nunca termino de entender a qué me refiero cuando digo "las cosas"). Todo puede ir mejor, y así como puede, debe. Pero bueno, así se dan las cosas. No es verdad que no las puedo cambiar, de hecho quizás tenga que hacerlo. Ahí comienza el nuevo problema de aclarar los problemas.

Me estoy cansando de implicitar todo lo que escribo, un día mis dedos me van a autoexplicitar y no va a quedar mono con cabeza. Yo seré el primer degollado.

8.8.10

Vuelta al Bosque. No pensé que tenía tantas ganas. 

Me di el gusto de a la mañana ganarle a los putos en City Bell y a la tarde ir al templo sagrado, al Juan Zerillo.

Es increíble, es fiesta, es Gimnasia.

6.8.10

POR FIN

VUELVE EL FUTBOL

5.8.10

Juan Salvo me mira intensamente a través de su escafandra mientras el General Perón sonríe con los brazos en alto a mi izquierda junto a los retratos serios de Tupac Amaru, Manuel Belgrano, San Martín y Bolivar, la risa militante de Darío y el discurso emotivo de Eva. Observo las fotografías tomadas en Aluminé que me incitan a dignarme a hacer un espacio e ir con la reflex a algún lado y sacarme las ganas. La carpeta abierta de contabilidad me llama con gran parte de sus hojas escritas con resaltador naranja por mis compañeros y con los ganchos notoriamente desalineados e imprecisamente cerrados.
Sólo se escucha el sonar de las teclas bajo mis dedos y el un tanto cansador zumbido del cpu.
Se detiene por un momento mi escribir para pensar en lo que viene, lo que debería estar haciendo y lo que debí haber hecho. Algunas de estas cosas merecen una amplia reflexión, otras son solo malos y/o buenos recuerdos.

Se escuchan los pasos raudos por la escalera del edificio acompañados por gritos imperativos hacia el perro que sube resbalando por los escalones.
El silencio reina nuevamente y la inspiración se reduce solo a lo que puedo imaginar o a los objetos simbólicos o meramente inútiles que me rodean.
Trueno mis dedos, mal habito que supo ser constante en una etapa muy nerviosa de mi vida. Lamentablemente otros gestos reiterados me persiguieron hasta hace unos pocos meses. Pero si mi pelo continúa creciendo (cosa que indefectiblemente sucederá) volverán.
La improvisación que no deseaba se convierte en la principal y mayor fuente literaria en este texto que fue ideado como una descripción que, ahora que lo pienso, ha sido lo que realmente le está dando un atractivo a dicho escrito.
Continúo.
La silla negra cuyo respaldo está casi quebrado y cuyas ruedas han rayado casi por completo los tablones de madera que conforman el piso de mi habitación, cruje fuertemente ante mi calmo pero no por eso menos brusco movimiento de cruce de piernas. El teclado del mismo color, se recuesta sobre mi rodilla derecha un tanto dolida por el roce constante de un raspón en este lugar con el joggin.

La improvisación se afirma y no se retirará sin dar batalla de este humilde artículo. 
Visto y considerando dicha situación, me decido por utilizarla pero intentando cambiar la descripción por algún otro recurso literario un poco más llamativo.

Se presenta entonces una situación no conflictiva pero sí un poco incómoda ante la llegada de mi madre, con la cual no tengo problemas de ningún tipo pero no ahorra consejos al momento de conocer mi delesnable calificación en inglés que no baja del 3,87 pero tampoco logra superar el 3,89. Es rotundo el fracaso ante esta materia que si bien nunca fue de mi agrado, siempre supe resolver de tal forma de que la nota supere el 6 o por lo menos no descienda del 5, lo que me da aire para levantarla. Pero este preocupante pero no menos justificado 3,88 da cuenta de la inentendible o inexistente concentración que poseía en la/s semanas de la evaluación.
La escritura influye en gran parte en esta falta de un estudio adecuado que me permita llevar adelante las cosas que debo encaminar de buena manera, como el colegio. Esto tiene sus pros y contras como todo. Pero específicamente este contra opaca a la mayoría de los pros que se podrían contar.
Quede claro que no voy a dejar de escribir.

Luego de comer, manifiesto mi agrado por la reacción de mi vieja ante las malas noticias, que es con una medida sorpresa, con una no extrema preocupación, con gran entendimiento, pero a la vez con el necesario pedido de concentración que me merezco. Ni por asomo se vislumbra ningún tipo de posible castigo ni sanción. Amo a mi vieja.

La longitud de la entrada y la imperiosa necesidad de estudiar me exigen su finalización.

Espero que haya sido placentero o por lo menos que haya/n llegado a esta frase sin necesidad de mover la ruedita del mouse y con las anteriores líneas leídas (no necesariamente analizadas y/o reflexionadas).

Estoy en absoluta abstinencia literaria. Necesito escribir. Lo que sucede es que estoy escribiendo algo que realmente quiero y que siempre deseé tipear y ahora estoy colgando con eso.
Hace unos días hice una improvisación, no estuvo mal, pero sigue sin rellenar mis necesidades. La entrada anterior era una que me debía y que escribí con particular humor ante el odio de la larga espera del mencionado colectivo.
Mi amigo Fer me dijo que lee el blog recurrentemente, lo cual me alegró mucho (no más que verlo después de varios meses) y con razón, me dijo que le gustaba más lo que escribo cuando no tenían una situación conflictiva de por medio, cuando escribía como yo sabía y lo que yo deseaba. Voy a intentar hacer caso.

Ya se me va a ocurrir algo.

Más vale que esté bueno, eh, Lautaro.

1.8.10

En realidad no existe. Es sólo un mito urbano, una leyenda. Es parte del imaginario popular al igual que los inodoros en el antiguo Bar Británico.
Es un hecho realmente impresionante y digno de ser analizado por la ciencia urbana como lo ha hecho Alejandro Dolina en Crónicas del Ángel Gris.

El 93 no existe, todos creemos que alguna vez nos hemos subido y hemos viajado en él. Pero no, siempre lo esperamos como si supiéramos que llegará en breve y nunca lo hace. ¿Es esto un hecho divino?¿Un designio de dios sobre los habitantes que necesitamos trasladarnos hacia Barracas? Nadie lo sabe. Hay quién dice que tampoco lo saben sus propios choferes. Hay un mito que reza que a los colectiveros de esa línea se les limpia la mente al momento de terminar el recorrido.

Muchas personas lo han retratado de color amarillento y marrón. Quizás sea así, o quizás esas personas sean parte de una cospiración que nos quiere hacer continuar esperando en las paradas, acto cuyo único resultado es correr el colectivo 74.

Yo aún tengo mis dudas, pero mi obstinación me lleva a seguir esperando inútilmente a ese mítico e imaginario transporte.