27.5.10

Escribiendo para no morir. Así lo dijo Ray Bradbury.

Inventando cosas, copiando otras, recordanto las demás. Tratando de que sea lindo, de que está bueno. No es verdad que uno sólo escribe para expresar sus sentimientos. Si yo escribo, quiero que les guste. Sino no estaría plasmando mis verdaderos sentimientos de ser un buen escritor.

Es cierto, a veces priorizamos la estética de las palabras pero no le damos el verdadero contenido que se merecem , y que se merece el lector. Lo comparo entonces con la música: la música electrónica podrá gustar, pero uno la escucha, baila, la entretiene y después se la olvida. Ustedes dirán yo no me acuerdo los cuentos que leí cuamdo era chico. Pero te acuerdes o no, esos cuentos te formaron y te llevaron a tal o cual camino. Uno no ve los cimientos de un edificio, ni siquiera repara en ellos, perfiere mirar la cúpula o los vidrios exteriores. Pero si esos cimientos no estuvieran, nada sería posible.

Sin intención de parecer un artículo de Bernardo Stamateas, prosigo.

Se puede leer cualquier cosa. Te pueden recomendar muchas cosas. Pero el mejor libro de todos es realmente el que más te halla gustado. No el que vendió más copias. Porque al final, el que se introduce en la lectura tiene un análisis sobre el texto. Yo sé si me gusta o no, no el boludo que hace críticas en el diario. Yo conozco una persona que no le gustó para nada El secreto de sus ojos, y qué le voy a hacer. Está bien. A mí me gustó, a ella no, no nos vamos a matar por eso.


Escribiendo para no morir, porque me gusta, me divierte, me entretiene, me relaciona, para que les guste, para que les divierta, para nada: Escribiendo por escribir.