Sí, se hace problema por todo. Un ínfimo comentario escrito por algún desconocido de algún curso desconocido es ya un motivo para generar un revuelo comunicacional. Todo tiene que ver con ella, o con sus seres queridos.
También tiene esa manía de ver todo con el lado pesimista (no soy un extremista del optimismo, trato de ser racional pero ella me supera). Es difícil, pero a veces logramos hacerla ver el futuro color rojo claro (nunca rosa, jamás).
Es fea, horrible. Es la mujer con menos gracia del mundo. Nunca está ni estará satisfecha con su realidad física que se opone diametralmente a sus comentarios que tan estúpidamente humildes, no logran restarle su verdadero valor.
Siempre tiene algo que hacer, así sea 27 de diciembre, siempre hay un curso, una clase, una salida, que tiene que estudiar, que tiene que pelearse con los viejos.
Tiene una gran capacidad para retrotraerse a problemas pasados, pisados. Los realza, los recrea. Aún no sé cómo lo hace, pero para ella ningún problema está cerrado.
La verdad que tiene muchos problemas. Y como mencioné anteriormente, muchos se los crea ella.
Pero cuando ves esa sonrisa, la escuchás reír, cuando se enoja, cuando llora, cuando te habla desesperada porque la profesora de biología la mira, cuando te mira y se da cuenta lo que te pasa, te mira seria sabiendo que pronto vendrá un estallido humorístico, cuando le habla a la nada y se queja de todo, cuando se babea por los muchachos y hay que andar fijándole el centro nuevamente, cuando salta de alegría ante un ejercicio bien resuelto. Cuando la ves llegar. Cuando la escuchas hablar. Cuando sabés que es tu amiga.
Cómo no la vas a querer.
Feliz cumple. Las palabras sobran.