La literatura ha de ser, quizás, una de las mayores invenciones del ser humano. La capacidad para generar situaciones a través del lenguaje escrito es maravillosa. Puede generar cualquier tipo de imagen, real o ficticia, triste o alegre, reducida o prolongada, entre otros o etc.
Si como seres humanos disponemos de esa impresionante virtud que es expresar lo que querramos, y tenemos un medio personal como lo son los blogs en este momento: ¿Por qué todo tiene que ser triste, dubitativo, furioso...?
Tenemos en nuestros dedos la posibilidad de crear a conciencia un acontecimiento, un lugar o una persona que logre que alguien se sienta feliz de leerlo y que nosotros hagamos lo propio al escribirlo.
Entiendo que muchas veces es necesario expresar el enojo o la tristeza. Pero es necesario que esto no sea constante.
Alegrémosnos a nosotros mismos, ríamosnos de nosotros o de otros no importa. Plasememos en textos aquello que creemos gracioso, divertido, interesante, eso que nos haga sonreír aunque sepamos que no exista, que no sucede. Es realmente satisfactorio. Acordémosnos de algo lindo, simpático que nos haya ocurrido o que hayamos visto u oído y digámoslo. ¿Para qué carajo escribimos sino?¿Para vivir penando?¿Para criticar siempre a otros o a nosotros mismos?
Propongo que aquellos que tengan un blog que consideren que es "su espacio" o "su rincón solitario", que hagan de ese espacio un espacio que los haga sentir bien, satisfechos, felices.
SEAN FELICES Y ESCRIBAN FELICES. ASÍ (creo yo) ESTARÁN FELICES.