18.3.11

Escribí

He notado que para muchos jóvenes, la escritura está perdiendo su maravillosa cualidad estética solo para formar parte de un intento de crear una reflexión loable, o algún estilo que procura mostrar puramente sentimientos efectivos como método de descarga.

No cuestiono ninguno de los dos, son elecciones, gustos. A cualquiera le gusta cualquier cosa, y está eso en su derecho.
Simplemente me gustaría más ideas, ver plasmada más imaginación. Esa que todos tenemos y que solo necesita de un espacio para liberarse. Estos espacios están constantemente en utilización, ahora hay que darles nuestro toque personal imaginativo, dejarse volar un rato y escribir algo lindo. Algo que no haya pasado, que no pasará, con personajes que no existen, que no se parecen a nadie, que son únicos porque para eso fueron hechos: para ser así de irrepetibles, lugares exóticos o coloquiales, en la plaza del barrio o en la trigésimosexta luna de Júpiter.

Por qué todo tiene que ser con rencor, con tristeza, con pena. La literatura puede entristecer, así como puede alegrar y realizar un cambio en el estado de ánimo o por lo menos de pensamiento momentáneo de alguna persona cabisbaja.

Escriban, lean, disfruten de la literatura pura. Para liberar, para olvidar, para pasar el tiempo.