2.3.11

Recomiendo leer primero la entrada anterior.

-¿Qué pasa?
-Nada. Solo que había una vez un papagayo azul.
-¿Nada más pasa?
-Nada. Solo que había una vez un papagayo azul.
-¿Otra vez?
-Sí. Había una vez un papagayo azul.
-¿Eso pasa?
-No. Ya no hay más veces.
-¿No?
-No. Papagayo azul había solo una vez.
-¿Sólo una?
-Sí. Solo una vez había un papagayo azul.


El viento corría veloz y ella corría detrás. "¡Viento, viento!¡No me dejes aquí!"
Una ventisca fuerte la empujaba por la espalda "Ya casi lo alcanzo. ¡Vamos ventisca, empújame más fuerte!"
La ventisca aceleraba su ritmo, pero el viento que era muy astuto, aceleraba también. "Maldito viento. ¡No vayas tan rápido!"
El viento le hizo caso. Pero, extrañamente, la ventisca también. "¡Vamos ventisca, que el viento se ha cansado!"
Pero la venitisca no repondía, incluso en un momento solo avanzaba lentamente. Entonces ella solo pudo quedarse quieta, viendo como el viento se alejaba lentamente.


Osvaldo salió de su casa apurado una vez más. Su distracción nada nueva le había impedido poner el despertador a horario. Mal vestido, como siempre, corrió y corrió el colectivo solo para llegar a la parada con la decepcionante sensación de que algo se había olvidado. Efectivamente, el despistado Osvaldo, tenía que volver a su casa. Corrió y corrió a su casa, donde su típico desorden le hizo perder sus llaves. Osvaldo ya no podía salir. No tuvo más remedio que llamar a su trabajo para decir que no podría ir. Su mala suerte era mucha, la empresa había incorporado nuevos operarios y la cantidad de impuntualidades que llenaban el acta de Osvaldo, le hicieron perder el trabajo. Ay pobre Osvaldo, siempre lo mismo, siempre despistado, siempre mal, todo mal, con razón nunca mantuvo un empleo, y recordar el otro día que.. ¡Ey! ¿Qué pasa Osvaldo? ¿Cómo qué pasa?¡Aflojá un poco, hermano! Me estás matando. Bueno, estoy escribiendo una historia, algo tiene que pasar. Se se, una historia pero las ligo todas yo. Agarrás y dale que dale. Con que "despistado", "desordenado", "hace todo mal". Yo así no sigo, te lo digo desde ahora. ¿Y qué pensas hacer? Encima que te inventé, te quejás. Mirá que hay un montón que les gustaría estar en tu lugar. Ohh sí, un montón que les gustaría que les saquen el cuero todo el tiempo. ¿Sabés como tengo las patas de correr el bondi todos los días? No jodas. ¿Sabés qué? Me voy. No me jodés más. Pero ¿Adónde vas a ir? Los escritores están todos durmiendo. Yo soy el único que está despierto por andar rengando con un boludo hecho de tinta. Lo único que me faltaba. Ah no sé. No me importa, yo me las tomo. Pero ¡pará!¡!pará, Osvaldo!¡Osvaldoo! Bueh, ¡andá a cagar!

Jorge se despertó muy tranquilo, luego de una larga noche de sueño. Grata fue su sorpresa, cuando su bella esposa le llevaba su desayuno a la cama. Tiempo después de afeitarse y vestirse bien, el chofer ya lo esperaba para llevarlo a su trabajo. Él era jefe de una importante fábrica. Donde hacía poco tiempo habían despedido a un hombre muy muy malo.