13.7.10

Duermo hasta tarde, abrigado como hace mucho que no lo hacía. Llamo a Tacha para preguntar cómo andaba todo en el pueblito ecologista ese y sobretodo para regodearme en lo más profundo de la fiaca y la calidez de mi lecho de vincas (entiéndase como cama). Luego de este gasto de crédito continúo con mi actividad soñolienta, hasta que llega mi vieja con la comida, quejándose del frío, envidiando mi decisión de no realizar mis obligaciones escolares pero siempre con la alegría y buen humor que la caracteriza.

Pongo a Vivaldi, Beethoven, fuerte. Después a Gardel. Después le mando aleatorio y ahí aparecen genialidades y horrores alternadamente.

Ahora sí. Me tengo que ponder a estudiar.
Si bien me cuesta un poquito, felizmente logro concentrarme y adevertir que los temas son bastante menos y estan planteados bastante más fácilmente de lo que preveía.
De a ratos me distraigo con las letras de las canciones, o con otras cosas más importantes que no debería estar pensando, por lo menos en este preciso momento, sino que debería hablarlas y dejarme de joder. (Véase esta última frase como un ejemplo de los lapsus mentales que me provoca esta situación).

Escribo esta descripción de lo que hasta ahora es mi día haciendo un entretiempo mientras la Asamblea del año XIII, el Directorio, San Martín, Artigas, Alvear y Napoleón esperan a que una persona más lea, analice y sea interrogada sobre sus acciones, sus pensamientos y su influencia en la emancipación/independencia/colonialismo de la patria.

Durante este estudio, continúo pensando en eso que no detiene sus intentos de distraerme pero que no por eso deja de estar sobre muchas otras cosas dentro de mi cabeza.