26.7.10

Por siempre Evita


Y pertenecemos a ese sentimiento maravilloso que es el Peronismo. Que en vano se puede explicar con algunas líneas. Podríamos hablar de su raíz y germen revolucionario, podríamos hablar de a quién enfrenta y con que fuerza. Podríamos sentarnos horas a debatir a miles y miles de intelectuales que lo estudiaron, podríamos sentarnos y ver las horas y horas de material fílmico, documental, de ficción y de archivo, podríamos escuchar miles y miles de minutos de discursos, de entrevistas, de canciones también. Podríamos, por que no, concienzudamente hacer un análisis muy vasto de su influencia, ramificación, problemática y demás...
Podríamos... pero nosotros lo sentimos. Nos sale del pecho, de la sangre, de las tripas.
Y la tenemos a ella, a esa Gran Mujer que usó su corazón como escudo, que lo uso para hacer política. Aquella Gran Mujer que nos enseñó que la política se saca de los grandes escritorios y se lleva a cada rincón, a cada porción de tierra, por más alejada y olvidada que este. Nos enseñó que la política es todo, desde lo más pequeño y particular a lo más grande y general. Que la política se hace con amor, que las convicciones e ideologíasse defienden con amor, que la vida se deja por amor, que se vive por amor.

Y fue el amor, por su pueblo, por nosotros, sus grasitas, la que la llevó a ser la Gran Mujer de la patria, La Abanderada de los Humildes, la Jefa Espiritual de su Nación, ejemplo y lucha para millones y millones de personas a lo largo y ancho de esta patria. Ella nos legó su amor, su rebeldía, su coraje, su tezón, su fuerza. Nos dió las más maravillosas armas para llevar esas, sus banderas, a la victoria. Y victoria va a ser.

Porque la victoria la construimos todos los días, con todas nuestras fuerzas y esfuerzos, dejando de lado miles de cuestiones personales, así nos enseñó Ella. Que día tras días atendía a todos, desde el que quería su zapato o su maquina de coser, hasta a los popes del sindicalismo, Ella no hacía distinción, todos valíamos lo mismo para Ella.

Y hoy estamos acá, miles y miles de pendejos, de sus herederos, de sus grasitas, haciendo realidad sus sueños, haciendo realidad ese sueño grande. Por el que Ella tanto lucho, dejando jirones de su vida. Aquel sueño que revolvía, y revuelve, las tripas de los “antis”. Aquel sueño que no deja a nadie afuera. Aquel sueño que pugna por el amor y la igualdad para todos y todas. Aquel sueño de la Patria libre, justa y soberana. Aquel sueño de patria para todos o para nadie.

Hoy, como Ella, estamos dejando la vida por esos sueños, a Ella se lo debemos. Ella es la razón de esta Revolución.

Evita Inmortal...


Nota del querido compañero Pedro Antoniassi