16.7.10

Todo va bien, va bien, va bien y paf! a la mierda. Muchas veces es culpa mía, y eso me da bronca. Pero hay veces que no soy el único responsable pero así me lo quieren hacer creer, eso me da más bronca.

Hoy no hay discursos bonitos ni retórica compleja (no porque no me guste sino porque quiero probar decir lo que pienso en un lenguaje más coloquial).

Tengo muchos motivos para estar bien, tengo otros para estar mal. Elijo la primera opción. No quiero que situaciones pelotudas arruinen mi bienestar.

Si bien quiero, en este escrito no pienso en nadie, habrá tiempo para eso. Ahora hablo en general, le hablo a todo y a la nada. ME RECAGO EN TODA LA GENTE QUE ME QUIERE VER MAL. No sé quién es, tal vez no sea nadie, por ahí son cosas que digo así nomás, no importa: si alguien me quiere ver mal, no lo va a lograr tan fácilmente.

Me enorgullezco de mi falta de hipocresía o por lo menos de intentarlo, sé que hay momentos en los que se debería prescindir de estas actitudes y decir lo que el otro quiere escuchar. Quizás ahí radican mis errores. Hay gente que me entiende y que la quiero mucho. Hay personas que me entienden y que me son indiferentes. Hay gente que quiero mucho y que aún no me entiende. Confío en que ese aprecio opaque los erróneos pensamientos, las falsas actitudes o las desatinadas declaraciones.

Que esa gente haga como le parezca, yo voy a respetar ese pensamiento siempre y cuando no se interponga con el mío e intente boicotearme a través del mismo.

Me dicen que soy terco, puede ser. En mi derecho a réplica aclaro que hay infinidad de veces que sólo para no continuar la pelea dejo de hablar y sólo asiento con la cabeza pero sin pronunciarme a favor y sin modificar mi idea sobre el tema por falta de una argumentación que así lo amerite. Es decir, no voy a decir que sí a algo si no creo realmente que deba hacerlo. –El lenguaje coloquial se fue a la mierda, escribo como quiero-.

 

Hay un momento especial en que esa actitud sufre un cambio, y es un momento en que la persona que me contrapone una opinión está muy por encima de lo que yo realmente pienso y de mi honestidad. Ese momento ocurrió pero no lo supe ver inmediatamente, cosa que me valió perder lo mejor y luego más efímero que pude construir.

Hay un verso del Cuarteto de Nos que dice “en ocasiones expreso lo que siento, pero de esos sentimientos en seguida me arrepiento”. Ídem.

 

Luego de los último párrafos se denota que termina siendo mentira que no estoy pensando en nadie al escribir. De hecho es una gran mentira en todas las escalas. Siempre pensamos en alguien. No sé si está mal. No lo creo. Particularmente me alegra estar pensando en esa persona, me dice que no es cualquier cosa, que algo me pasó.

 

Muchas cosas más.

Nada por ahora.